martes, 7 de diciembre de 2010

N.10 GRAMMICHELE CIUDADES  IMAGINADAS, CIUDADES REALIZADAS. Desde Al Rawda  a la Estación Espacial Internacional.

Aparece la sociedad barroca y con ella la primera ciudad de carácter civil, En Granmichele se concierta de nuevo los más elevados valores del humanismo. El entendimiento de los astros y el desarrollo de la mecánica permitieron un nuevo enfoque de la geometría en el espacio público predominando una construcción abierta que elimina la muralla.



Esta ciudad de carácter civil carece de muralla, por lo tanto está abierta y no tiene puertas, el carácter cívico se magnifica cuando de la plaza central salen seis calles principales que rematan en seis pequeñas plazoletas de barrio, generando siete sectores: el central y seis periféricos. Pudiéndose generar un recorrido por cada plaza y su carácter particular , generando un circuito en el hábitat.

La armonía geométrica del trazado urbano es sorprendentemente precisa y magistral en su concepto de orden y en la ejecución constructiva. A pesar de alguna falta de alineación en uno de los sectores originales. Probablemente con la celda individual de la abeja y su colmena por metáfora.


Sin embargo en el apogeo industrial de los siglos XIX y XX el trazado desbordó los planes originales de equilibrio y simetría, hiper desarrollándose uno de los lados de la planta urbana donde no se abrieron nuevos espacios públicos, densificándose las manzanas y perdiendo esa oportunidad única de tejer espacio construido y espacios públicos abiertos.

La ciudad surge de la voluntad, posee un carácter civil-laico, al contrario de Palmanova y su aspecto de máquina de guerra, por eso llama la atención Grammichele, por ser la concreción más desarrollada del carácter civilista y humano que se pudo dar al menos formal mente en el siglo XVII, materializando una expresión experimental de lo que se busca en el entorno de habitación arquitectural una sociedad de aquel momento.



 Grammichele[1] se ubica en el mediterráneo, al sur de Sicilia, en la provincia de Catania, en medio de tremendas fuerzas geológicas que causan terremotos.  Luego de un violento terremoto el 11 de enero de 1693 que devastó la región, y destruyo tres antiguas poblaciones tradicionales, se considero reunificar a los sobrevivientes en un solo lugar, con el fin tal vez de darle una masa crítica a la población dispersa y generar una aglomeración urbana importante, además de concentrar la mano de obra y de minimizar puntos de servicios públicos.

Se inició la construcción de una nueva ciudad el 18 de abril del mismo año, La ciudad nueva es gestionada por un mecenas, el Gran Príncipe di Butera e di Roccella, Barone di Occhiolà, Carlo Maria Carafa Branciforti, fundador de Grammichele quien en aquel momento vivía en Mazzarino. Encargó diseñar el nuevo plano de la ciudad al arquitecto Michele da Ferla, con supervisión del mismo príncipe, solo la iglesia y el palacio se consideran edificios simbólicos de la elite.


Con mayor fuerza aparecen personas particulares que fundan una idea de ciudad y le dan la fuerza para su continuidad en el tiempo. Los individuos que aparecen en este periodo no son ya los reyes que encargan la edificación, se trata de aristócratas ilustrados y con poder local que ven en los procesos de preindustrialización y comercio una oportunidad de generar una economía perdurable e intervienen ellos mismos en el concepto social y formal de la construcción urbana.

La ciudad posee una plaza hexagonal, en la que se ubican importantes edificios públicos, del medio de cada uno de los lados de la plaza, parten seis calles radiales, que desembocan en plazas cuadradas de menor tamaño, y estas se unen mediante vías anilladas, formando un circuito que da un conjunto homogéneo a toda la construcción, por otra parte los edificios tienen un tipo convencional que termina de dar un carácter armónico y homogéneo a la ciudad.


Una de las calles desemboca en el edificio de gobierno o del príncipe en este caso, el cual no edifica como se provee en el plano general, asi que nos encontraos de nuevo, con proyecto que no se ejecuta al pie de la letra, pero en el cual se tiene un resultado acorde en todo caso con el plan maestros y el esquema directriz.

Sin embargo el crecimiento de la ciudad desbordó las expectativas de los urbanistas, pues no se presentó un plan realmente adecuado a la geometría original sobre todo en la abertura de plazas alternas,  y expansión de de las vías anilladas, generando unas barriadas más densas, y un esquema de “zoning” que separa la industria y la vivienda y deja ver cierto desorden en lo que fuera una nueva ciudad ideal.

En la actualidad la ciudad se reinventa desde el turismo, y aprovecha su carnaval de mascaras y sus monumentos históricos, incluido el tema del trazado de la ciudad para generar una economía que permita su funcionamiento y sustento.



Mauricio Uribe. Editor


[1] http://www.comune.grammichele

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